Vi a alguien comiendo en Ramadán. ¿Debo decirle algo?
Depende sobre todo de cómo lo digas, no de si puedes. Recordárselo con suavidad a un musulmán que come abiertamente está bien, y muchas veces simplemente se le ha olvidado. Pero mucha gente tiene una dispensa que no lleva escrita en la cara —enfermedad, viaje, menstruación, embarazo—, así que la suposición correcta es que tiene un motivo.
Las cuatro escuelas concuerdan en esto.
Dos cosas se cruzan aquí: el deber de aconsejar el bien y el deber de no exponer ni humillar a nadie.
El primero está enunciado así: “Que siempre haya entre ustedes un grupo que invite al bien, ordenando lo bueno y prohibiendo lo malo. Ésos serán los bienaventurados.” (Corán 3:104)
El segundo es la razón por la que el primero casi nunca se aplica como la gente cree.
Antes de decir nada, considera cuántas personas tienen una dispensa perfectamente válida y ninguna obligación de anunciarla:
- Quien está enfermo o en tratamiento.
- Quien viaja.
- Una mujer con la menstruación, que además no tiene por qué explicárselo a nadie.
- Una embarazada o lactante.
- Quien simplemente lo ha olvidado, que es lo más frecuente de todo.
Si aun así vas a decir algo:
- En privado, nunca delante de otros.
- Suponiendo lo mejor: «¿estás ayunando?» funciona mucho mejor que una corrección.
- Una vez. Repetirlo deja de ser consejo.
- Nunca a un desconocido en público, y nunca preguntándole a una mujer por qué no ayuna.
Y sobre quien come por olvido: no ha roto su ayuno, y recordárselo es realmente un favor, porque a partir de que lo recuerde debe parar.
Una nota final. En Ramadán es fácil confundir el celo con la piedad. Avergonzar a alguien en público es un daño concreto a una persona concreta; el bien que creías hacer casi nunca compensa.
- CoránCorán 3:104