Los sabios coinciden

¿Qué no puedo hacer estando en ihrām?

Una vez en ihrām se evita: cortarse el pelo o las uñas, usar perfume, las relaciones sexuales y lo que conduce a ellas, cazar animales terrestres y contraer matrimonio. Los hombres además no visten ropa cosida ni ajustada ni se cubren la cabeza; las mujeres visten con normalidad pero dejan el rostro y las manos descubiertos. Discutir y hablar mal están prohibidos por su nombre en el propio Corán.

Las cuatro escuelas concuerdan en esto.

La respuesta larga

El ihrām es el estado de consagración en que se entra antes del Hayy o la ‘Umra; las telas blancas son su señal, no su contenido. Lo que lo define es un conjunto de cosas de las que uno se abstiene.

El Corán nombra primero las que atañen a la conducta, lo cual es significativo: “La peregrinación se realiza en unos meses específicos, y quien se consagrara para hacerla, deberá abstenerse durante ella de las relaciones maritales, los pecados y las discusiones. Todo lo que hagan de bien, Allah lo sabe. Tomen provisiones para el viaje, pero sepan que la mejor provisión es la piedad. ¡Oh, dotados de buen discernimiento! Cumplan correctamente Conmigo.” (Corán 2:197)

Las restricciones completas:

Para todos - No cortarse el pelo ni las uñas. - Nada de perfume, jabón perfumado ni aceites aromáticos. - Nada de relaciones sexuales, ni de lo que conduce a ellas. - No contraer matrimonio, ni para uno mismo ni como representante. - No cazar ni ayudar a cazar animales terrestres. - Nada de disputas, obscenidad ni desobediencia: las tres que nombra el versículo.

Para los hombres, además - Nada de ropa cosida ni ajustada: ni camisa, ni pantalón, ni ropa interior. Dos telas sin coser. - No cubrirse la cabeza.

Para las mujeres - Vestimenta pudorosa normal, de cualquier color. El rostro y las manos quedan descubiertos, que es el único punto en que las reglas del ihrām difieren del vestir habitual.

Lo que *no* está prohibido, y preocupa a la gente:

  • Lavarse, ducharse y usar jabón sin perfume.
  • Resguardarse bajo una sombrilla o en una tienda.
  • Llevar reloj, gafas, cinturón o riñonera.
  • Cambiarse las telas del ihrām.

Las infracciones accidentales no se tratan como catástrofes. La mayoría conlleva una expiación —un ayuno, una limosna o un sacrificio, según lo que se hiciera—, y hacer algo por olvido o por necesidad real se trata con más indulgencia que hacerlo a propósito. Si ocurre, pregunta en el momento: los guías y los sabios presentes en el Hayy se dedican exactamente a esto todo el día.

En qué se apoya