Los sabios coinciden

¿Qué diferencia hay entre el zakat y la sádaqa?

El zakat es obligatorio, fijo en cantidad y en plazo, y limitado a ocho categorías de destinatarios. La sádaqa es voluntaria, de cualquier cuantía, en cualquier momento y para cualquiera; y no es solo dinero: una palabra amable, retirar algo dañino del camino e incluso una sonrisa se describen como sádaqa. Pagar el zakat no te exime de la sádaqa, y dar sádaqa no sustituye al zakat.

Las cuatro escuelas concuerdan en esto.

La respuesta larga

En castellano suelen usarse como sinónimos, lo cual pierde una distinción que importa en la práctica.

El zakat es una deuda debida. Tiene un tipo (2,5% sobre el dinero), un mínimo, un ciclo anual y una lista fija de quién puede recibirlo. No pagarlo cuando se debe es asunto grave, y se calcula al céntimo.

La sádaqa es un regalo. No tiene mínimo, ni máximo, ni calendario, ni restricción de destinatario: puedes darla a tus padres, a una mezquita, a un hospital, a un desconocido o a un animal. La recompensa que se le asocia se describe en términos generosos: “El ejemplo de quienes contribuyen con su dinero por la causa de Allah es como el de un grano que produce siete espigas, cada espiga contiene cien granos. Así Allah multiplica la recompensa de quien Él quiere. Allah es el Más Generoso, todo lo sabe.” (Corán 2:261)

Un tercer término que encontrarás es el zakat al-fitr: una pequeña cantidad fija de alimento, o su valor, que da cada miembro de la casa antes de la oración del ‘Id al final de Ramadán. Se prescribió como un sa‘ de dátiles o de cebada sobre todo musulmán, libre o esclavo, varón o mujer, joven o mayor (Sahih al-Bujari 1503). Se debe también por los niños, y lo paga quien los mantiene; por eso la mañana del ‘Id trae una avalancha de transferencias de última hora en casi todos los hogares musulmanes.

Conviene saber que la sádaqa no está reservada a quien tiene dinero. La tradición cuenta expresamente como sádaqa ayudar a alguien a cargar algo, orientar a quien se ha perdido, hablar con suavidad y quitar un estorbo del camino, precisamente para que ser pobre nunca signifique no poder dar.

En la práctica: calcula el zakat una vez al año en una fecha fija para no tener que reconstruirlo, y trata la sádaqa como lo que haces de continuo y en pequeñas cantidades, que es el patrón que más elogia la tradición.

En qué se apoya