¿Qué cuenta como murmuración y es de verdad tan grave?
La murmuración (guiba) es decir de alguien ausente algo verdadero que le disgustaría. Si fuera falso sería calumnia, que es peor. Se trata con severidad llamativa: el Corán lo compara con comer la carne de tu hermano muerto. Las excepciones son estrechas y prácticas: advertir de un daño real, pedir un dictamen, o denunciar un agravio a quien pueda detenerlo.
Las cuatro escuelas concuerdan en esto.
La definición desconcierta a casi todos, porque no exige que lo dicho sea falso:
“¡Oh, creyentes! Eviten sospechar demasiado de la actitud de los demás pues algunas sospechas son un pecado. Y no se espíen, ni hablen mal del ausente, porque es tan repulsivo como comer la carne muerta de su hermano. ¿Acaso alguien desearía hacerlo? Por supuesto que les repugnaría. Tengan temor de Allah, porque Allah es Indulgente, Misericordioso.” (Corán 49:12)
La imagen es deliberadamente repugnante, y conviene explicitar el razonamiento: la persona está ausente, así que no puede defenderse, exactamente como no puede hacerlo un cadáver. La comparación gira sobre esa indefensión.
Así que la murmuración es decir algo verdadero de alguien, en su ausencia, que no querría que se dijera. No es el chisme entendido como falsedad: eso es un mal distinto y mayor.
Donde la gente resbala sin notarlo:
- Anteponer la preocupación. «Solo te lo cuento porque me preocupa» no cambia lo que es.
- Decirlo de alguien que jamás se enteraría.
- La queja en grupo sobre un compañero, un pariente o un personaje público al que nunca has tratado.
- Repetir algo ya muy sabido. La difusión amplia no lo vuelve lícito.
Las excepciones reconocidas son estrechas y todas tienen un fin más allá de contarlo:
1. Advertir de un daño real: la deshonestidad de un socio, una propuesta de matrimonio de alguien peligroso. 2. Pedir un dictamen o consejo, cuando hay que exponer los hechos. 3. Denunciar un agravio a quien tiene poder para detenerlo. 4. Describir una injusticia sufrida a alguien que pueda ayudar.
La prueba práctica no es si lo que dices es verdad, sino por qué lo dices y a quién. Si la respuesta es que resulta entretenido, la excepción no se aplica.
Repararlo es más difícil que otros pecados, porque el agravio es contra una persona. Los sabios difieren sobre si hay que decírselo; muchos aconsejan no hacerlo cuando decirlo la heriría más, y en su lugar hablar bien de ella ante los mismos y pedir perdón por ella.
- CoránCorán 49:12