Los sabios coinciden

¿Por qué ayunan los musulmanes en Ramadán?

Porque está ordenado, y la razón que se da es la taqwa: la conciencia de Dios. Ramadán es el mes en que comenzó a revelarse el Corán, y el ayuno va del alba al ocaso durante ese mes lunar. El objetivo no es el hambre: es un mes de anteponer deliberadamente a Allah sobre los propios apetitos, para que hacerlo sea posible el resto del año.

Las cuatro escuelas concuerdan en esto.

La respuesta larga

El mandato y su finalidad llegan juntos: “¡Oh, creyentes! Se les prescribe el ayuno al igual que les fue prescrito a quienes los precedieron, para que alcancen la piedad.” (Corán 2:183)

Esa última frase es toda la respuesta. El ayuno no es una prueba de resistencia ni una penitencia: es entrenamiento en preferir lo que Allah quiere por encima de lo que uno quiere, practicado sobre algo tan básico como la comida para que se transfiera a lo que cuesta más.

El mes se especifica por lo que ocurrió en él: “En el mes de Ramadán fue revelado el Corán como guía para la humanidad y evidencia de la guía y el criterio. Quien presencie la llegada de la Luna nueva de el mes deberá ayunar, pero quien esté enfermo o de viaje y no ayune deberá reponer posteriormente los días no ayunados y así completar el mes. Allah desea facilitarles las cosas y no dificultárselas; alaben y agradezcan a Allah por haberlos guiado.” (Corán 2:185)

Algunas cosas que sorprenden:

  • No es solo abstenerse de comida y bebida. Incluye también la intimidad durante las horas de luz y, con igual importancia, el dominio de la lengua y del carácter.
  • Se desplaza. El calendario islámico es lunar, así que Ramadán se adelanta unos once días cada año y recorre todas las estaciones a lo largo de una vida. Nadie queda atrapado para siempre en los ayunos largos del verano.
  • Es comunitario como pocas cosas. Familias y barrios enteros comen en el mismo minuto, y ese ritmo compartido es buena parte de lo que la gente acaba amando de él.
  • Termina en el ‘Id al-Fitr, un día en el que ayunar está de hecho prohibido.

La mayoría encuentra duros los tres primeros días y luego se adapta. La experiencia que se transmite en la tradición, y la que cuenta casi cualquier musulmán a quien preguntes, es que el mes se hace corto al final y se echa de menos cuando se va.

En qué se apoya