Los sabios coinciden

¿A qué horas son las cinco oraciones diarias?

Fayr, desde el alba hasta la salida del sol; Dhuhr, desde después del mediodía hasta media tarde; ‘Asr, desde media tarde hasta el ocaso; Magrib, desde el ocaso hasta que se desvanece el crepúsculo rojo; ‘Ishá, desde entonces hasta medianoche. Están ligadas al sol, no al reloj, así que cambian a diario y varían según el lugar; por eso toda app de oración pregunta dónde estás.

Las cuatro escuelas concuerdan en esto.

La respuesta larga

La oración es la única obligación del Islam fijada a horas concretas en lugar de dejarse a la conveniencia del creyente. Cada oración tiene una ventana, y la obligación es rezar dentro de ella.

“Observa las oraciones prescritas desde pasado el mediodía hasta la oscuridad de la noche, y también la oración del alba, y prolonga la recitación en ella, pues ésta es atestiguada por los ángeles de la noche y el día.” (Corán 17:78)

Los límites fueron enunciados directamente: el tiempo del Fayr dura hasta que aparece el primer borde del sol; el del Dhuhr hasta que entra ‘Asr; el de ‘Asr hasta que el sol amarillea; el del Magrib hasta que desaparece el crepúsculo (Sahih Muslim 612).

En la práctica:

  • Fayr: del alba verdadera a la salida del sol. La más breve, y la que a casi todos cuesta más.
  • Dhuhr: desde poco después de que el sol pase su punto más alto, hasta la tarde.
  • ‘Asr: de media tarde al ocaso.
  • Magrib: al ponerse el sol. La ventana más estrecha de las cinco.
  • ‘Ishá: tras desvanecerse el crepúsculo. Es mejor rezarla antes de medianoche, aunque sigue siendo válida hasta el alba.

Tres puntos que ahorran mucha angustia al principiante. Primero: una oración no se «pierde» en cuanto pasa su momento ideal; dispones de toda la ventana. Segundo: las ventanas se desplazan a lo largo del año; en los veranos del norte el Fayr puede entrar antes de las 3 de la mañana y el ‘Ishá después de las 11 de la noche, y las comunidades en latitudes extremas siguen dictámenes locales para eso. Tercero: si de verdad no puedes rezar a su hora —un quirófano, un examen, un turno que no puedes abandonar— rezas en cuanto puedas. Eso no es un fracaso; el viajero y el enfermo tienen dispensas explícitas, y el objetivo es que la oración se rece.

En qué se apoya